MONITOR DE FENTANILO Y DROGAS SINTÉTICAS
N.º 1 | OCTUBRE 2026

Fabricación y contaminantes en Canadá, Estados Unidos y México

MONITOR DE FENTANILO Y DROGAS SINTÉTICAS
N.º 1 | OCTUBRE 2026

Fabricación y contaminantes en Canadá, Estados Unidos y México

Contenido

Acerca del Monitor de fentanilo y drogas sintéticas
En este número
Metodología
Más allá de las cifras oficiales
Nota explicativa sobre el fentanilo y otros opioides sintéticos

Hallazgo clave 1
El fentanilo producido para el mercado no regulado está presente en Estados Unidos, Canadá y México, pero las sustancias sintéticas de uso veterinario, así como aquellas sin aplicaciones médicas autorizadas, se han detectado principalmente en Canadá y Estados Unidos

Hallazgo clave 2
Contrario a la percepción generalizada, las operaciones antinarcóticos realizadas por el Ejército mexicano durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) se concentraron principalmente en Sinaloa

Hallazgo clave 3
Las prioridades de incautación de México ignoran en gran medida la demanda de tratamiento.

Hallazgo clave 4
Los datos de los últimos 34 años muestran que las incautaciones de drogas se han extendido geográficamente, aunque existen diferencias importantes a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México según el tipo de sustancia

Hallazgo clave 5
El modelo de franquicias del Cártel de Jalisco Nueva Generación limita los impactos del desmantelamiento de laboratorios

Hallazgo clave 6
Los grupos delictivos sostienen su crecimiento mediante el reclutamiento forzoso de jóvenes

Actualidad norteamericana

Sobre los autores

Acerca del Monitor de fentanilo y drogas sintéticas

Esta es la primera edición del Monitor de Fentanilo y Drogas Sintéticas de la Global Initiative Against Transnational Organized Crime (Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, GI-TOC), elaborado por nuestro Observatorio de América del Norte. Esta serie de publicaciones se basa en el informe «Fentanilo no regulado en Norteamérica: una perspectiva trilateral», que analiza cómo se produce y distribuye el fentanilo fabricado ilícitamente en México, Estados Unidos y Canadá. El estudio examinó el sistema regional de producción, tableteado, tráfico y consumo de fentanilo, caracterizado por un alto grado de integración entre los tres países.

Este monitoreo dará seguimiento a la evolución de la situación regional con el objetivo de ofrecer una comprensión más detallada de las dinámicas de oferta en Canadá, Estados Unidos y México. Asimismo, analizará avances en espacios multilaterales que suelen recibir poca atención mediática, pero que resultan fundamentales para comprender la cooperación regional en materia de políticas de drogas.

En este número

Esta primera edición presenta hallazgos clave derivados de datos agregados de Estados Unidos y Canadá, con especial atención a la medetomidina y al bromazolam, dos potentes sustancias sedantes que se están mezclando con mayor frecuencia con fentanilo para prolongar los efectos de los opioides y aumentar el volumen de producto disponible en los mercados ilegales. Ambas sustancias representan graves riesgos para la salud, ya que carecen de usos médicos autorizados en humanos y su presencia en los mercados de drogas de Estados Unidos y Canadá ha aumentado rápidamente. Hasta la fecha, la medetomidina y el bromazolam no han sido detectados en México, lo que plantea cuestiones importantes sobre las cadenas de suministro y los patrones de adulteración de drogas en la región.

Esta edición también analiza más de tres décadas de datos sobre actividades antinarcóticos reportadas por el Ejército mexicano. Este análisis permite contextualizar el papel de México en la fabricación y distribución de diversas sustancias presentes en los mercados de drogas de Norteamérica a lo largo del tiempo. Asimismo, pone de relieve que la producción de fentanilo y otras drogas sintéticas no surge de forma aislada, sino que forma parte de una trayectoria de especialización creciente en la producción de drogas.

Metodología

El informe se basa en investigación de campo, entrevistas y análisis de datos procedentes de fuentes oficiales. También incorpora información de la Encuesta sobre la Calidad de la Democracia en México, informes de medios de comunicación, datos del Laboratorio de Análisis de Drogas de Venta al Menudeo de la Universidad de Carolina del Norte, del Centro Canadiense sobre el Uso de Sustancias y las Adicciones, y de organizaciones de reducción de daños que llevan a cabo servicios de análisis de sustancias a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México.

Más allá de las cifras oficiales

Aunque los informes oficiales más recientes muestran una disminución de las muertes por sobredosis en Canadá y Estados Unidos, así como una reducción de los homicidios en México, la región continúa registrando niveles elevados de mortalidad prematura y prevenible. En Canadá, por ejemplo, la tasa de mortalidad relacionada con opioides se situó en aproximadamente 14 muertes por cada 100 000 habitantes en 2025, frente a las 20 registradas por cada 100 000 habitantes en 2024. En Estados Unidos, la tasa de mortalidad por sobredosis de opioides ajustada por edad descendió de 24 a 16 por cada 100 000 habitantes entre 2023 y 2024. En México, la tasa de homicidios pasó de 25,8 a 21,4 por cada 100 000 habitantes entre 2024 y 2025.

Sin embargo, estas mejoras no benefician por igual a todos los grupos de población. Aunque la reducción de las sobredosis y los homicidios representa un importante logro de política pública, persisten profundas desigualdades entre distintos grupos demográficos de la región. Las disparidades en la mortalidad por sobredosis entre grupos raciales y étnicos continúan ampliándose y, al mismo tiempo, aumentan las sobredosis asociadas al consumo de múltiples sustancias. En 2024, por ejemplo, los pueblos indígenas en Estados Unidos, incluyendo los pueblos indígenas de Alaska, registraron una tasa de mortalidad por sobredosis de opioides dos veces superior a la observada entre la población blanca. En Canadá, entre enero y junio de 2025, las personas pertenecientes a las Naciones Originarias fallecieron por esta causa a una tasa 5,4 veces superior a la del resto de los habitantes de Columbia Británica.

Además, la creciente presencia de opioides sintéticos, incluidos algunos sin uso médico autorizado en humanos, como el carfentanilo y los nitazenos, junto con sustancias utilizadas en medicina veterinaria, como la medetomidina, está generando episodios de intoxicación cada vez más complejos y difíciles de atender. Esta situación plantea importantes desafíos para el diseño e implementación de políticas de drogas basadas en evidencia.

FIGURA 1 Tasa de mortalidad por sobredosis de opioides según origen étnico en Estados Unidos, 2024.
Fuente: Análisis de KFF basado en los archivos de causas múltiples de muerte de CDC WONDER, febrero de 2026

FIGURA 2 Tasas de mortalidad por sobredosis de opioides y por sobredosis de cualquier droga por cada 100 000 habitantes.
Fuente:
Análisis de KFF a partir de datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Centro Nacional de Estadísticas de Salud, Underlying Cause of Death 1999–2024, disponible en la base de datos CDC WONDER
Nota: Los datos proceden de los archivos de causas múltiples de muerte correspondientes al período 1999-2024, elaborados a partir de la información proporcionada por las 57 jurisdicciones participantes en el Programa Cooperativo de Estadísticas Vitales

FIGURA 3 Daños relacionados con opioides y estimulantes en Canadá, 2025.
Fuente:
Gobierno de Canadá

FIGURA 4 Tasa de homicidios en México, 2025.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Defunciones por homicidio, agosto de 2026

Nota explicativa sobre el fentanilo y otros opioides sintéticos

Los mercados de drogas sintéticas están cambiando rápidamente. Con el fin de ayudar al lector a comprender la posible letalidad de los opioides sintéticos que están apareciendo en los mercados de drogas de América del Norte, la Figura 5 presenta distintos tipos de opioides y su potencia relativa en comparación con la morfina.

FIGURA 5 Opioides y potencia relativa respecto a la morfina.
Fuente: Adaptado con datos de la Organización Mundial de la Salud y de los Institutos Nacionales de Salud

Si bien en los medios de comunicación suele utilizarse el término «fentanilo» como una etiqueta general para referirse a los opioides sintéticos, los datos procedentes de programas comunitarios de análisis de sustancias en Canadá y Estados Unidos muestran una realidad mucho más compleja. Los datos de Canadá indican que las personas usuarias se enfrentan a riesgos potencialmente mortales cuando las sustancias detectadas en las muestras no coinciden con lo que esperan consumir.

Solo el 5 % de las muestras de fentanilo cumplieron las expectativas de los consumidores en Toronto, y los opioides presentan los niveles más altos de adulteración en comparación con otras clases de drogas analizadas en la isla de Vancouver (Canadá). Debido a la elevada potencia de los nuevos opioides sintéticos y de otras sustancias añadidas al fentanilo, el Servicio de Análisis de Sustancias de Toronto sostiene que pueden lograrse mejores resultados de salud pública, incluida la reducción de las muertes por sobredosis, si se entiende que el propio fentanilo está siendo adulterado por otras sustancias, en lugar de considerarlo únicamente como el adulterante.

Según los datos más recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, el 65,1 % de las muertes por sobredosis en el país estuvieron relacionadas con fentanilo producido ilícitamente. Esta categoría incluye el fentanilo y los análogos del fentanilo fabricados para el mercado no regulado, con excepción de sustancias como el alfentanilo, el remifentanilo y el sufentanilo, que cuentan con usos médicos legítimos en humanos. Los datos disponibles para Canadá muestran patrones similares: el 56 % de las muertes por sobredosis estuvieron relacionadas con fentanilo y el 60 % con análogos del fentanilo.

Para obtener más información sobre el fentanilo, véase las preguntas frecuentes y el glosario elaborados por GI-TOC.

Hallazgo clave 1

El fentanilo producido para el mercado no regulado está presente en Estados Unidos, Canadá y México, pero las sustancias sintéticas de uso veterinario, así como aquellas sin aplicaciones médicas autorizadas, se han detectado principalmente en Canadá y Estados Unidos.

FIGURA 6 Estados Unidos por región censal.

El mapa muestra las cuatro regiones censales de Estados Unidos: Noreste, Medio Oeste, Sur y Oeste. El gráfico de barras se basa en datos del Laboratorio de Análisis de Drogas de Venta al Menudeo de la Universidad de Carolina del Norte (UNC), un servicio público que ofrece análisis anónimos de sustancias mediante envío postal. El laboratorio utiliza cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas de alta resolución, considerada uno de los métodos de referencia para la identificación de sustancias. Los datos abarcan el período comprendido entre enero de 2022 y abril de 2026 y se basan en decenas de miles de muestras procedentes de las cuatro regiones censales del país.

Aunque el Laboratorio de Análisis de Drogas de Venta al Menudeo de la UNC analiza alrededor de 90 sustancias, para este informe se seleccionaron cinco que han recibido una atención particular por parte de las autoridades. Entre ellas se encuentra la xilazina, declarada amenaza emergente por la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca en julio de 2023, así como otras sustancias que aparecen con frecuencia en los mercados de drogas y representan riesgos importantes para las personas usuarias. La Figura 7 muestra la distribución regional de estas sustancias, es decir, la proporción del total de detecciones registradas a nivel nacional que corresponde a cada una de las cuatro regiones definidas por la Oficina del Censo de Estados Unidos.

FIGURA 7 Distribución regional de detecciones de sustancias seleccionadas en Estados Unidos (porcentaje del total nacional).
Fuente: Adaptado a partir de datos del Laboratorio de Análisis de Drogas de Venta al Menudeo de la UNC

Uno de los hallazgos más relevantes es que, aunque el fentanilo se distribuye de manera relativamente uniforme entre las cuatro regiones censales, las rutas y métodos de síntesis presentan diferencias importantes según la región, particularmente entre el noreste y el oeste del país. Los datos del Laboratorio de Análisis de Venta al Menudeo de la UNC también muestran marcadas variaciones regionales en la presencia de otras sustancias sintéticas, con perfiles químicos diferenciados entre el noreste, el sur y el oeste.

La xilazina y la medetomidina presentan una fuerte concentración en el noreste. Esta región concentra el 43 % de todas las detecciones nacionales de xilazina y el 62 % de las detecciones de medetomidina. En contraste, el oeste registra las proporciones más bajas para ambas sustancias, con apenas el 3 % y el 2 %, respectivamente. Por otro lado, el oeste concentra la mayor proporción de detecciones de carfentanilo y bromazolam, representando el 47 % y el 36 % del total nacional.

En Canadá, en la isla de Vancouver, el bromazolam fue la benzodiazepina detectada con mayor frecuencia en muestras de opioides, ya que apareció en el 63,6 % de las muestras positivas para esta categoría de sustancias. En Toronto, en cambio, las sustancias relacionadas con las benzodiazepinas, incluido el bromazolam, se identificaron en un máximo del 35 % de las muestras analizadas en 2025 y descendieron hasta un mínimo del 9 % durante ese mismo año.

La Figura 8 compara los usos autorizados y los efectos adversos asociados al bromazolam y la medetomidina, dos sustancias cuya creciente presencia en los mercados de drogas de América del Norte está generando preocupación entre las autoridades sanitarias y los proveedores de servicios de reducción de daños.

FIGURA 8 Usos autorizados y efectos adversos del bromazolam y la medetomidina.
Fuente: Adaptado del Departamento de Justicia de Estados Unidos, Bromazolam prevalence surging across the United States driven in part by increasing detections alongside fentanyl, 2022, https://www.ojp.gov/ncjrs/virtual-library/abstracts/bromazolam-prevalence-surging-across-united-states-driven-part y Substance Use Philly, Medetomidine, 2026,
https://www.substanceusephilly.com/medetomidine

Las Figuras 9 y 10 presentan la distribución regional de las detecciones de bromazolam y medetomidina en Estados Unidos.

FIGURA 9 Distribución regional de las detecciones de bromazolam en Estados Unidos (porcentaje del total nacional), enero de 2022 a abril de 2026.
Fuente: Adaptado a partir de datos del Laboratorio de Análisis de Drogas de Venta al Menudeo de la UNC

El bromazolam es una benzodiazepina de diseño que no cuenta con autorización para uso médico. Cuando se mezcla con fentanilo suele conocerse en el mercado como «benzodope». Esta sustancia se ha convertido en un componente cada vez más común de los mercados de drogas de América del Norte y aparece con frecuencia en las muestras y decomisos analizados tanto en Canadá como en Estados Unidos. En Canadá, el término «benzodope» generalmente se refiere a cualquier mezcla entre un opioide y una benzodiazepina y no sólo bromazolam o bromazolam y un opioide. Su presencia sugiere que los productos continúan siendo adulterados a medida que avanzan por la cadena de suministro, desde los puntos de producción hasta los mercados minoristas. Aunque la incorporación de bromazolam puede contribuir a ampliar el volumen disponible para la venta, también introduce una elevada variabilidad en la composición de las sustancias y aumenta los riesgos para quienes buscan consumir específicamente fentanilo. En consecuencia, en algunos casos el riesgo de sobredosis no deriva únicamente de la presencia de fentanilo, sino de la exposición involuntaria a mezclas que contienen bromazolam u otras sustancias sedantes.

FIGURA 10 Distribución regional de las detecciones de medetomidina en Estados Unidos (porcentaje del total nacional), enero de 2022 a abril de 2026.
Fuente: Adaptado a partir de datos del Laboratorio de Análisis de Drogas de Venta al Menudeo de la UNC

La medetomidina es un sedante utilizado en medicina veterinaria y autorizado para determinados procedimientos quirúrgicos en animales, pero no para uso humano. Al igual que ocurre con el bromazolam, su presencia en los mercados de drogas de Canadá y Estados Unidos ha aumentado significativamente en los últimos años, aunque su distribución geográfica es mucho más concentrada en este último. Según los datos del Laboratorio de Análisis de Drogas de Venta al Menudeo de la UNC, el 62 % de las detecciones de medetomidina proceden del noreste del país, mientras que la sustancia está prácticamente ausente en el oeste.

Estas diferencias regionales ponen de manifiesto que los mercados de drogas sintéticas evolucionan rápidamente y que las respuestas de política pública deben adaptarse a las particularidades de cada contexto. Los hallazgos sugieren que los enfoques uniformes difícilmente podrán responder de manera eficaz a una realidad cada vez más diversa y cambiante.

Los datos del Servicio de Análisis de Sustancias de Health Canada, analizados por el Centro Canadiense sobre el Consumo de Sustancias y las Adicciones, muestran patrones similares. Columbia Británica, Ontario y Quebec fueron las primeras provincias en registrar detecciones de medetomidina en 2023 (véase la Figura 11).

FIGURA 11 Proporción de muestras con presencia de medetomidina remitidas al Servicio de Análisis de Sustancias de Health Canada, por provincia.
Fuente: Centro Canadiense sobre el Consumo de Sustancias y las Adicciones, Medetomidine in Canada: Emerging trends, risks and responses, junio de 2026

Desde entonces, las detecciones han aumentado considerablemente en Columbia Británica y Ontario, mientras que en Quebec el crecimiento ha sido mucho más moderado. También se observa un cambio importante en los patrones de combinación de sustancias. En 2023, la medetomidina se detectaba principalmente junto con fentanilo y sus análogos. Sin embargo, entre enero y marzo de 2026 apareció con mayor frecuencia junto con análogos del fentanilo, sin que estuviera necesariamente presente el propio fentanilo. Otro dato notable es el aumento registrado en Saskatchewan durante el primer trimestre de 2026. En esa provincia, la medetomidina pasó a estar presente en casi el 10 % de las muestras analizadas, pese a que hasta finales de 2025 las detecciones habían sido prácticamente insignificantes.

Los programas de análisis de drogas en México son más recientes que los de Canadá y Estados Unidos. Las entrevistas realizadas a responsables de estos programas, que actualmente emplean métodos de espectroscopía infrarroja complementados con cromatografía de gases y espectrometría de masas, confirman la presencia de fentanilo, pero no han identificado sustancias como la medetomidina. Este hallazgo plantea interrogantes importantes sobre los puntos de la cadena de suministro en los que se produce la adulteración de las drogas. Esta consideración fue uno de los principales ejes del informe «Fentanilo no regulado en Norteamérica: una perspectiva trilateral», que identificó dinámicas de coproducción entre Estados Unidos y México, así como una estructura de producción diferenciada en Canadá, donde la mayor parte del fentanilo y otras drogas sintéticas fabricadas se destinaba al mercado nacional.

Paradójicamente, los esfuerzos por restringir el acceso a los precursores químicos necesarios para producir fentanilo pueden estar generando incentivos no previstos para la incorporación de sustancias cada vez más potentes y peligrosas al suministro. Esta tendencia resulta especialmente preocupante en el caso del bromazolam y la medetomidina, ya que los efectos de estas sustancias no pueden revertirse mediante naloxona, el medicamento utilizado para contrarrestar las sobredosis de opioides.

Hallazgo clave 2

Contrario a la percepción generalizada, las operaciones antinarcóticos realizadas por el Ejército mexicano durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) se concentraron principalmente en Sinaloa.

FIGURA 12 Operaciones contra el narcotráfico realizadas por el Ejército mexicano, por administración presidencial (1990-2024).
Fuente: Adaptado de la Secretaría de la Defensa Nacional, solicitud de información INAI 330026424002125

El lema «Abrazos, no balazos», acuñado por el expresidente mexicano López Obrador, suele entenderse de forma simplista como una política de tolerancia hacia los grupos criminales. Sin embargo, los datos recopilados por el Ejército mexicano a lo largo de más de tres décadas muestran una realidad más compleja. Durante el gobierno de López Obrador (2018-2024), las operaciones antinarcóticos se concentraron en gran medida en Sinaloa, en contraste con la distribución geográfica más amplia observada en administraciones anteriores, particularmente durante el mandato de su predecesor, Enrique Peña Nieto.

Los datos también sugieren que las operaciones antinarcóticos en Sinaloa estuvieron acompañadas de una distribución de programas sociales superior al promedio nacional. La Encuesta Nacional sobre la Percepción de la Calidad de la Democracia en México (ENCADE) preguntó a personas de todo el país si habían recibido algún apoyo social del Gobierno federal durante los doce meses previos a la encuesta. En 2024, el 15,4 % de los encuestados a nivel nacional respondió afirmativamente. En Sinaloa, la proporción ascendió al 30,5 %.

Los resultados resultan aún más llamativos si se tiene en cuenta que solo el 4 % de los habitantes de Chiapas, uno de los estados con mayores niveles de pobreza del país, declaró recibir algún apoyo de programas sociales federales, pese al lema de campaña de López Obrador de «por el bien de todos, primero los pobres». Del mismo modo, en Jalisco, otro estado con una elevada actividad en materia de seguridad pública, el 19 % de los encuestados afirmó haber recibido apoyos federales. Aunque esta cifra se sitúa por encima del promedio nacional, sigue estando muy por debajo del 30,5 % registrado en Sinaloa. Este dato es relevante porque sugiere que el enfoque de López Obrador podría describirse con mayor precisión como una estrategia de «cheques y balas» que de «abrazos, no balazos».

Asimismo, y en línea con los resultados observados para otras sustancias (véase más adelante), la fabricación y distribución de fentanilo continúan pese a las medidas de control aplicadas en determinadas regiones del país. Según el segundo informe sobre el estado de la nación presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum en septiembre de 2026, entre octubre de 2024, cuando comenzó su administración, y julio de 2026 se incautaron 5,5 millones de pastillas de fentanilo. Además, entre septiembre de 2025 y junio de 2026 las autoridades decomisaron 0,7 toneladas de fentanilo en polvo.

Hallazgo clave 3

Las prioridades de México en materia de incautaciones ignoran en gran medida la demanda de tratamiento.

En su punto más alto, en 1999, el cannabis representó el 85,1 % de las incautaciones de drogas en México. En 2024, esa proporción había descendido al 41,8 %. Desde 2010, la reducción de las incautaciones de cannabis ha ido acompañada de un aumento de las incautaciones de metanfetamina.

FIGURA 13 Incautaciones por tipo de droga, México, 1990-2024.
Fuente: Adaptado de la Secretaría de la Defensa Nacional, solicitud de información INAI 330026424002125

Si bien esta gráfica resulta útil para comprender en qué sustancias se han concentrado los esfuerzos antinarcóticos del Ejército mexicano durante los últimos 34 años, también pone de relieve la desconexión existente entre los resultados deseables en materia de salud pública y la forma en que se mide el éxito de las políticas de drogas. Por ejemplo, pese a que el cannabis representa un riesgo relativamente bajo para la salud de las personas usuarias en comparación con la metanfetamina y los opioides sintéticos, las autoridades mexicanas han seguido destinando importantes recursos a intervenciones relacionadas con esta sustancia. Ello responde, en gran medida, a que el cannabis continúa representando el mayor volumen de incautaciones. Sin embargo, esta lógica entra en contradicción con las necesidades actuales en materia de tratamiento. Hoy en día, más personas solicitan atención por consumo problemático de metanfetamina que por cualquier otra sustancia en México.

Entre los estimulantes de tipo anfetamínico, la metanfetamina cristalina (comúnmente llamada «cristal») ocupa el primer lugar entre las sustancias psicoactivas que tienen un mayor impacto sobre la salud y la vida de las personas usuarias en México. Según estimaciones de la Secretaría de Salud, entre 2013 y 2023 el consumo de metanfetamina aumentó un 400 % a nivel nacional.

El consumo problemático de esta sustancia se asocia con la aparición y el agravamiento de problemas de salud mental, incluidos cuadros severos de depresión y ansiedad, así como un incremento de los episodios de agresividad y violencia.

La amplia disponibilidad de metanfetamina cristalina es evidente en ciudades y comunidades de todo el país. En la región del Bajío, una dosis cuesta entre 75 y 100 pesos (entre 4 y 5,50 dólares estadounidenses aproximadamente), un precio que se ha mantenido estable desde 2020 y que ha favorecido su consumo, especialmente entre jóvenes y personas con recursos limitados. Asimismo, existen reportes de dosis vendidas por tan solo 50 pesos (2,7 dólares estadounidenses), o paquetes promocionales de tres dosis por 150 pesos (8 dólares estadounidenses), en ciudades del norte del país como Parral y Chihuahua. Por el contrario, en Durango las autoridades sanitarias han reportado precios de hasta 200 pesos por dosis (11 dólares estadounidenses), el valor más alto registrado por medios de comunicación locales.

Según distintas fuentes, el robo de focos instalados en el exterior de las viviendas para utilizarlos como pipas improvisadas para consumir metanfetamina cristalina se ha convertido en una práctica frecuente. Este fenómeno constituye un indicador anecdótico de la expansión local del consumo de esta sustancia. La forma de una bombilla permite vaporizar la droga y se asemeja a la de las pipas diseñadas específicamente para fumar metanfetamina.

Por otra parte, la organización de reducción de daños Barbies Testeadoras, con sede en el Bajío y dedicada desde 2023 al análisis de sustancias mediante reactivos colorimétricos, informa que solo cuatro de cada diez muestras coincidían con lo que esperaban consumir las personas usuarias. De las 108 muestras analizadas, el 25 % contenía sustancias distintas a las esperadas. Además, la mitad de las muestras de MDMA (3,4-metilendioximetanfetamina) estaban adulteradas con metanfetamina.

FIGURA 14 Incautaciones de drogas notificadas por el Ejército mexicano, 1990-junio de 2024, por cantidad.
Fuente: Adaptado de la Secretaría de la Defensa Nacional, solicitud de información INAI 330026424002125

La Figura 14 presenta estadísticas descriptivas de las incautaciones de drogas reportadas por el Ejército mexicano entre enero de 1990 y junio de 2024. Los datos muestran que la media es considerablemente superior a la mediana, lo que indica que los resultados están dominados por un número reducido de incautaciones excepcionalmente grandes. A modo de ejemplo, las cantidades incautadas de tres drogas son las siguientes:

  • Cocaína: la mediana es de apenas 0,04 kg, mientras que la media asciende a 25,26 kg. Esto sugiere que la mayoría de las incautaciones corresponden a cantidades muy pequeñas, mientras que unos pocos cargamentos de gran tamaño, incluido un máximo de 11 798,50 kg, representan la mayor parte del volumen total.
  • Metanfetamina: se observa un patrón similar, con una mediana de 0,07 kg frente a una media de 46,74 kg y un máximo de 15 370 kg.
  • Cannabis: la mediana es de 6,81 kg, frente a una media de 372,74 kg. Aunque la incautación típica sigue siendo relativamente modesta, el máximo registrado, de 135 952,76 kg, es extraordinariamente elevado.

Estos datos muestran que contabilizar el número de incautaciones, en lugar del volumen total, ofrece una perspectiva distinta. Aunque existe un gran número de operativos relacionados con cocaína, cannabis y metanfetamina, la mayoría involucra cantidades reducidas; en cambio, el volumen agregado está determinado por un número mucho menor de incautaciones de gran escala.

En el caso de las pastillas de fentanilo, el patrón es diferente. La incautación típica, medida a través de la mediana, equivale a unas 5 400 pastillas, lo que sugiere operaciones de tráfico más que cantidades destinadas al consumo personal. Aunque la media se ve incrementada por unos pocos decomisos excepcionales, incluido uno de aproximadamente 2,3 millones de pastillas, incluso las incautaciones más habituales reflejan operaciones de una escala considerable. Las incautaciones de fentanilo en polvo presentan una distribución más equilibrada. La mediana es de 10,3 kg, una cifra relativamente cercana a la media de 27 kg, lo que apunta a operaciones de tráfico de escala intermedia.

El enfoque predominantemente reactivo de la política de drogas en México, y particularmente en relación con el fentanilo, ha favorecido estrategias centradas en resultados cuantitativos, como el volumen de sustancias incautadas, por encima de impactos relacionados con la salud pública y las necesidades de la población, especialmente de quienes consumen metanfetamina. En los próximos años, y en un contexto de rápida transformación de los mercados de drogas sintéticas, México tiene la oportunidad de apoyarse en más de tres décadas de evidencia empírica para impulsar una política trilateral más proactiva. Esto podría contribuir a afrontar los retos que plantean los opioides sintéticos en Estados Unidos, Canadá y la región fronteriza entre ambos países, al tiempo que permitiría destinar más recursos a políticas centradas en las personas y basadas en la evidencia.

FIGURA 15 Incautaciones de drogas en México por sustancia, 1990-2024.
Fuente: Adaptado de la Secretaría de la Defensa Nacional, solicitud de información INAI 330026424002125«

Hallazgo clave 4

Los datos de los últimos 34 años muestran que las incautaciones de drogas se han extendido geográficamente, aunque existen diferencias importantes a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México según el tipo de sustancia.

Los datos muestran que las incautaciones de drogas se distribuyen en una amplia zona del territorio mexicano, aunque siete estados concentran la mitad del total (véase el mapa). Sonora, Michoacán, Jalisco, Guerrero y Tamaulipas figuran entre los cinco estados con mayor número de incautaciones y abarcan tanto la frontera norte como la costa del Pacífico. Cabe destacar que el 66 % de las incautaciones se realiza en los estados del Pacífico, lo que refleja patrones históricos de producción y tráfico anteriores al auge de las drogas sintéticas.

Las incautaciones de fentanilo, sin embargo, presentan un patrón distinto. Se concentran de manera notable a lo largo de la frontera noroeste: Baja California (30 %), Sonora (28 %) y Sinaloa (15 %) reúnen la mayor parte de las incautaciones de esta sustancia. En conjunto, el 83,8 % del fentanilo se incauta en los estados del norte. Históricamente, el Ejército mexicano ha concentrado las operaciones antinarcóticos contra la heroína y la metanfetamina en la frontera entre Estados Unidos y México o en zonas cercanas a ella, con especial atención a ciudades como Tijuana, Nogales y Ciudad Juárez. En cambio, las acciones dirigidas contra el cannabis y la cocaína presentan una distribución geográfica más amplia.

La Figura 16 muestra la evolución anual de las incautaciones por tipo de droga, mientras que la Figura 17 presenta su distribución geográfica por periodos de diez años.

FIGURA 16 Distribución geográfica de las incautaciones de drogas por década y por sustancia.
Fuente: Adaptado a partir de datos de la Secretaría de la Defensa Nacional, solicitud de información INAI 330026424002125

La distribución de las incautaciones de metanfetamina resulta especialmente relevante para comprender la creciente participación de México en la producción de drogas sintéticas, incluidos los opioides. Los datos sobre laboratorios clandestinos asegurados muestran que el 97,5 % de estas incautaciones tuvo lugar en los estados del Pacífico mexicano: Sinaloa, Michoacán y Jalisco. Por su parte, Durango, pese a no ser un estado costero, también ha desempeñado un papel importante en la producción de drogas vinculada a organizaciones criminales asociadas con Sinaloa. La concentración de las operaciones antinarcóticos en los estados del Pacífico coincide con el elevado volumen de incautaciones de metanfetamina registrado en San Diego, California, uno de los principales puntos de entrada a Estados Unidos del fentanilo producido para el mercado no regulado.

Los laboratorios de metanfetamina representan la mayor parte de los laboratorios clandestinos de drogas asegurados y alcanzaron un nuevo máximo anual en 2023, con 945 laboratorios incautados. Las incautaciones de laboratorios de heroína alcanzaron su punto más alto en 2007, mientras que las de laboratorios de cocaína registraron un récord anual en 2023. Desde una perspectiva geográfica, Sinaloa ostenta el dudoso récord de concentrar el mayor número de laboratorios incautados (2 448), la mayoría dedicados a la producción de metanfetamina. A nivel municipal, el principal foco se localiza en Culiacán, donde se han asegurado 1 361 laboratorios. En marzo de 2025, las autoridades anunciaron la incautación de un laboratorio clandestino en las montañas de Zacatecas, en el centro de México. Según las estimaciones oficiales, esta operación impidió la producción de más de 27 toneladas de metanfetamina, equivalentes a aproximadamente 700 millones de dosis. No obstante, la oferta de metanfetamina pareció mantenerse estable, ya que no se observó un aumento en el precio por dosis tras esta importante incautación.

FIGURA 17 Incautaciones de laboratorios en periodos de 10 años.
Fuente: Adaptado a partir de datos de la Secretaría de la Defensa Nacional, solicitud de información INAI 330026424002125

Hallazgo clave 5

El modelo de franquicias del Cártel de Jalisco Nueva Generación limita los impactos del desmantelamiento de laboratorios.

El Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha expandido su marca mediante un modelo de franquicia que permite a grupos criminales locales operar bajo su nombre. De esta forma, la organización principal puede utilizar los territorios controlados por estas bandas para actividades de tráfico y, al mismo tiempo, controlar el crecimiento de los grupos criminales locales.

El control territorial permanece en manos de los grupos locales, que afirman que las actividades de tráfico son gestionadas por el CJNG. Este modelo busca evitar conflictos por el control del territorio y permite que grupos más pequeños mantengan su relevancia y capacidad de supervivencia, al tiempo que beneficia considerablemente al cártel.

Para comprender este fenómeno, es necesario remontarse una década atrás, cuando desaparecieron los Caballeros Templarios, la organización criminal que controlaba Michoacán y que sistematizó la extorsión en la región. Tras su desaparición, decenas de pequeñas células criminales pasaron a controlar áreas territoriales limitadas, municipios específicos o incluso localidades concretas. En los últimos años, algunos de estos grupos comenzaron a aparecer en vídeos portando armamento de alto poder y adoptando el nombre del CJNG.

Esto no significa necesariamente que dichas células se hayan integrado formalmente al cártel. Más bien, refleja el modelo de expansión del Cártel de Jalisco Nueva Generación, que otorga el uso de su nombre como una especie de franquicia a cambio de cuotas y de una parte de los ingresos generados por las actividades ilícitas que estos grupos desarrollan en sus zonas de influencia. A cambio, el CJNG obtiene libertad de operación en esos territorios.

Este modelo tiene importantes implicaciones para las políticas de lucha contra las drogas que consideran al CJNG como una organización plenamente cohesionada. La expansión geográfica de este sistema de franquicias reduce el impacto de las incautaciones de laboratorios clandestinos. El desmantelamiento de un laboratorio tiene efectos limitados sobre el funcionamiento general del CJNG y contribuye muy poco a reducir la oferta de drogas. Su impacto es, en el mejor de los casos, marginal.

Hallazgo clave 6

Los grupos delictivos sostienen su crecimiento mediante el reclutamiento forzoso de jóvenes.

El rápido crecimiento y la expansión de los grupos delictivos en todo México se sustentan en el reclutamiento forzoso de jóvenes, que son sometidos a entrenamientos inhumanos y a torturas. En 2021, se estimaba que 4 millones de niños, niñas y adolescentes de entre cinco y 17 años realizaban algún tipo de actividad para grupos delictivos.

El perfil de los reclutas es específico: jóvenes con determinadas habilidades que son obligados a desempeñar funciones en los niveles más bajos de la estructura criminal. Con frecuencia son captados mediante ofertas de empleo falsas, incluidas vacantes atractivas anunciadas en TikTok, Facebook e Instagram. En algunos casos, son reclutados en centros de rehabilitación clandestinos, conocidos comúnmente en México como «anexos». Otros son secuestrados durante sus desplazamientos cotidianos al trabajo, en ocasiones de manera masiva y con la presunta complicidad de policías municipales o estatales. Se sospecha que el cártel contrata reclutadores a quienes paga alrededor de 1 000 pesos por cada persona captada.

Una vez que los reclutas son retenidos por el CJNG, sus posibilidades de escapar son prácticamente nulas. Son amenazados de muerte y trasladados a centros de «entrenamiento» y tortura conocidos como «escuelitas». En marzo de 2025, los Guerreros Buscadores de Jalisco, un colectivo integrado por familiares de personas desaparecidas, denunciaron el hallazgo de uno de estos lugares en el Rancho Izaguirre, ubicado en el municipio de Teuchitlán, a unos 60 kilómetros de Guadalajara. En el sitio se encontraron 1 800 objetos personales, entre ellos 435 prendas de vestir, 154 pares de zapatos y 18 maletas. El Rancho Izaguirre ya había sido objeto de una investigación seis meses antes, en septiembre de 2024, cuando las autoridades rescataron a dos personas secuestradas, detuvieron a diez individuos y localizaron restos óseos, además de otros indicios de actividad delictiva. Las familias denuncian que el lugar no fue debidamente resguardado por las autoridades.

Los reclutas son trasladados repetidamente de un campo de entrenamiento a otro, desde lugares como el Rancho Izaguirre hasta campamentos ubicados en zonas montañosas. Entre 2011 y 2025 se identificaron al menos 12 campos de entrenamiento y otros 17 campamentos distribuidos en 21 municipios de Jalisco, Aguascalientes, Zacatecas y Michoacán. La mayoría se concentraba en la región de Los Valles, en Jalisco.

Tras «graduarse» de estos centros, quienes sobreviven pasan a formar parte de la nómina del cártel y comienzan a desempeñarse como halcones o punteros a cambio de salarios muy bajos, que oscilan entre 2 500 y 3 000 pesos semanales (entre 138 y 165 dólares estadounidenses). La vida de estos jóvenes dentro de la organización es altamente precaria y prescindible. Deben luchar por sobrevivir y ascender dentro de las filas del brazo armado del CJNG.

Los grupos delictivos también recurren a niños, niñas y adolescentes para sostener sus redes de operación. Cuando son detenidos, los menores suelen cumplir condenas en programas de internamiento de corta duración, sin seguimiento una vez que recuperan su libertad y, menos aún, con garantías de una reintegración social adecuada.

Actualidad Norteamericana

Encontrando puntos de coincidencia

América del Norte enfrenta desafíos en materia de coordinación trilateral sobre seguridad y políticas de drogas. Sin embargo, pese a la tensión en el discurso político, Canadá, Estados Unidos y México han seguido colaborando al menos en un ámbito: la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas (CND), que celebró su 69.º período de sesiones en marzo de 2026.

El embajador José Antonio Zabalgoitia Trejo, representante permanente de México en Viena, durante el 69.º período de sesiones de la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas (CND), donde se anunció un nuevo Panel de Expertos para apoyar la revisión global de la política de drogas de 2029. Foto: UNODC, vía Facebook.

Durante la sesión, México presentó una resolución para mejorar el seguimiento de equipos especializados y materiales controlados con el fin de impedir su uso en la producción de drogas sintéticas. La resolución fue aprobada, con la India como único país que votó en contra. Esto ha puesto en primer plano el debate sobre los equipos utilizados en la producción de drogas sintéticas, un tema que con frecuencia ha recibido menos atención que los precursores químicos. La 70.ª sesión de la CND, prevista para marzo de 2027, debería ofrecer indicios sobre si los países fuera de América del Norte han avanzado en la incorporación de esta resolución a sus políticas nacionales.

¿Aportará la detención de Ryan Wedding nueva información sobre las cadenas de suministro de drogas?

Un cartel de la lista de los diez fugitivos más buscados del FBI muestra a Ryan Wedding en el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Su caso podría aportar información sobre cómo operan las redes de tráfico de drogas en Canadá, México y Estados Unidos. Foto: Andrew Harnik/Getty Images.

En enero de 2026, México, Estados Unidos y Canadá anunciaron que Ryan Wedding, exsnowboarder olímpico canadiense y fugitivo buscado por las autoridades estadounidenses y canadienses, había sido detenido en México y trasladado a Estados Unidos. La notoriedad de Wedding está vinculada al tráfico de cocaína, y tanto su detención como los procesos judiciales posteriores en Estados Unidos y Canadá podrían aportar información valiosa sobre la forma en que operan los actores transnacionales en la región. El caso también podría ofrecer pistas sobre los ámbitos en los que una mayor cooperación entre Canadá, México y Estados Unidos sería especialmente beneficiosa. En particular, podría ayudar a esclarecer qué actividades dentro de la cadena de suministro eran gestionadas directamente por miembros de la organización criminal de Sinaloa y cuáles eran subcontratadas a personas dispuestas a participar en actividades ilícitas, pero sin vínculos formales con el crimen organizado. Asimismo, podría revelar qué organismos de los tres países eran los principales objetivos de los sobornos destinados a facilitar actividades delictivas y en qué etapas de las operaciones criminales se prefería el uso de efectivo frente a las monedas virtuales.

En el próximo número
El segundo número del Monitor de Fentanilo y Drogas Sintéticas se centrará en los mercados ilícitos de drogas en línea en México y en cómo difieren de las plataformas observadas en Estados Unidos y Canadá. Asimismo, ofrecerá información actualizada sobre precios en determinadas localidades y sobre los avances en los procesos de cooperación multilateral.

Actualidad Norteamericana

Encontrando puntos de coincidencia

América del Norte enfrenta desafíos en materia de coordinación trilateral sobre seguridad y políticas de drogas. Sin embargo, pese a la tensión en el discurso político, Canadá, Estados Unidos y México han seguido colaborando al menos en un ámbito: la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas (CND), que celebró su 69.º período de sesiones en marzo de 2026.

José Antonio Zabalgoitia Trejo, Mexico’s Permanent Representative in Vienna, at the CND’s 69th session, where a new Expert Panel was announced to support the 2029 global drug policy review. Photo: UNODC, via Facebook.

Durante la sesión, México presentó una resolución para mejorar el seguimiento de equipos especializados y materiales controlados con el fin de impedir su uso en la producción de drogas sintéticas. La resolución fue aprobada, con la India como único país que votó en contra. Esto ha puesto en primer plano el debate sobre los equipos utilizados en la producción de drogas sintéticas, un tema que con frecuencia ha recibido menos atención que los precursores químicos. La 70.ª sesión de la CND, prevista para marzo de 2027, debería ofrecer indicios sobre si los países fuera de América del Norte han avanzado en la incorporación de esta resolución a sus políticas nacionales.

¿Aportará la detención de Ryan Wedding nueva información sobre las cadenas de suministro de drogas?

Un cartel de la lista de los diez fugitivos más buscados del FBI muestra a Ryan Wedding en el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Su caso podría aportar información sobre cómo operan las redes de tráfico de drogas en Canadá, México y Estados Unidos. Foto: Andrew Harnik/Getty Images.

En enero de 2026, México, Estados Unidos y Canadá anunciaron que Ryan Wedding, exsnowboarder olímpico canadiense y fugitivo buscado por las autoridades estadounidenses y canadienses, había sido detenido en México y trasladado a Estados Unidos. La notoriedad de Wedding está vinculada al tráfico de cocaína, y tanto su detención como los procesos judiciales posteriores en Estados Unidos y Canadá podrían aportar información valiosa sobre la forma en que operan los actores transnacionales en la región. El caso también podría ofrecer pistas sobre los ámbitos en los que una mayor cooperación entre Canadá, México y Estados Unidos sería especialmente beneficiosa. En particular, podría ayudar a esclarecer qué actividades dentro de la cadena de suministro eran gestionadas directamente por miembros de la organización criminal de Sinaloa y cuáles eran subcontratadas a personas dispuestas a participar en actividades ilícitas, pero sin vínculos formales con el crimen organizado. Asimismo, podría revelar qué organismos de los tres países eran los principales objetivos de los sobornos destinados a facilitar actividades delictivas y en qué etapas de las operaciones criminales se prefería el uso de efectivo frente a las monedas virtuales.

En el próximo número
El segundo número del Monitor de Fentanilo y Drogas Sintéticas se centrará en los mercados ilícitos de drogas en línea en México y en cómo difieren de las plataformas observadas en Estados Unidos y Canadá. Asimismo, ofrecerá información actualizada sobre precios en determinadas localidades y sobre los avances en los procesos de cooperación multilateral.

Agradecimientos

Expresamos nuestro agradecimiento a las personas usuarias de sustancias en México, Canadá y Estados Unidos, cuyas donaciones de sustancias a los servicios de análisis hacen posible nuestra investigación. Agradecemos a Tuesday Reitano por sus valiosas sugerencias para reforzar el análisis del informe. Agradecemos al equipo editorial y de comunicación de la Global Initiative Against Transnational Organized Crime (GI-TOC) por hacer accesible a un público más amplio un tema altamente técnico, tanto en inglés como en español, así como por el concepto de diseño, que nos ayuda a ampliar los límites de la evidencia en materia de políticas de drogas.

Sobre los autores

Cecilia Farfán Méndez es directora del Observatorio de América del Norte de GI-TOC. Es experta en crimen organizado mexicano, cooperación en materia de seguridad entre Estados Unidos y México, e integración de la perspectiva de género. Es investigadora sénior no residente del programa de México en el Diálogo Interamericano y está afiliada al Instituto de Conflictos y Cooperación Globales de la Universidad de California en San Diego y al Centro de Estudios sobre Seguridad, Inteligencia y Gobernanza del Instituto Tecnológico Autónomo de México.

Samantha Pérez Dávila es investigadora especializada en políticas sobre drogas, mercados ilícitos, y crimen organizado y violencia en América Latina. Es doctora en análisis de políticas por la Escuela de Políticas Públicas de RAND. Es investigadora en el Centro Niskanen y consultora de seguimiento y evaluación para programas de desarrollo en América Latina y el Caribe. Anteriormente trabajó en la Corporación RAND y como coordinadora ejecutiva del programa de políticas sobre drogas del Centro de Investigación y Docencia Económicas en México.

Marcos Vizcarra es periodista especializado en derechos humanos y cofundador de Hasta Encontrarles, un proyecto dedicado a documentar e investigar las desapariciones forzadas en Sinaloa. Forma parte de la Revista Espejo desde 2020, donde actualmente ocupa el cargo de subdirector editorial, y colabora con El País México como corresponsal en Sinaloa.

Marcela del Muro es periodista de investigación y coordinadora del proyecto Narrativas Dignas. Su investigación se centra en temáticas de derechos humanos y violencia de género. En 2021 fue becaria del Emergency Fund for Journalism de National Geographic Society. Desde 2023 es socia del Fondo Resiliencia de GI-TOC.           

Jason Eligh es experto sénior en la GI-TOC y analista especializado en mercados de drogas ilícitas y políticas de drogas. Su trabajo se centra en comprender los factores contextuales y las dinámicas que influyen en el desarrollo, la expansión y la resiliencia estructural de los entornos vinculados al tráfico de drogas, especialmente en relación con la perpetuación de los daños asociados a estas actividades.

Sobre el Observatorio de Norteamérica

El Observatorio de Norteamérica monitorea y analiza mercados criminales y cambios en la operación de los grupos de crimen organizado transnacional en México, Estados Unidos y Canadá, generando investigación rigurosa y oportuna para informar políticas públicas. Asimismo, promueve el intercambio estratégico entre autoridades, academia, periodistas, sociedad civil organizada y otros actores clave y fortalece capacidades a través de espacios de diálogo e incidencia sobre fenómenos como la producción y tráfico de fentanilo no regulado, drogas sintéticas y el tráfico de armas, con una perspectiva integral de género. El Observatorio cuenta con instituciones aliadas como la Escuela Munk de Asuntos Globales y Políticas Públicas de la Universidad de Toronto y el Centro de Estudios de Seguridad, Inteligencia y Gobernanza del Instituto Tecnológico Autónomo de México.

Sobre GI-TOC

La Global Initiative Against Transnational Organized Crime es una red de profesionales que trabajan en la primera línea de la lucha contra las economías ilícitas y los actores criminales. A través de una red global de observatorios de la sociedad civil, monitoreamos tendencias emergentes y trabajamos para fortalecer la base de evidencia para la acción política, difundir la experiencia de nuestra red y catalizar respuestas multisectoriales e integrales frente a distintos tipos de criminalidad. A través del Fondo Resiliencia de la GI-TOC, apoyamos a activistas comunitarios y organizaciones no gubernamentales locales que trabajan en contextos donde la gobernanza criminal socava gravemente la seguridad y las oportunidades de vida de las personas.